Que no se vaya el agua 03/04/2025
Que no se vaya el agua.
Los reservorios de agua, tan anhelados y aunque es una solución tardía, son depósitos que se construyen para almacenar agua de lluvia y utilizarla en épocas de sequía.

Son una estrategia para garantizar el acceso al agua para la agricultura y mitigar los efectos de la escasez de este preciado líquido. Ojalá que, con estos proyectos de reservorios y pozos profundos, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y la Gobernación de Cundinamarca, construyan y distribuyan los reservorios de agua en el departamento. No hay duda que el propósito de generar una medida de adaptación al cambio climático y de mejorar la capacidad de acción de los campesinos del territorio en épocas de menos precipitaciones, sea muy prometedor y preciso. Si la meta es construir al menos cinco mil de estas estructuras en toda la jurisdicción, bienvenida sea. Hasta la fecha el proyecto ha llegado a 72 de los 104 municipios y del territorio y con la meta propuesta el objetivo es lograr la cobertura total de la jurisdicción.

Será muy bien recibido en las zonas rurales, puesto que un reservorio es un depósito de aguas lluvias, es la posibilidad que le darán a los campesinos de adaptarse a esta nueva realidad del cambio climático, realidad que obliga a transitar de períodos de sequía muy fuertes como el del fenómeno de El Niño en el que nos encontramos, a períodos de invierno intensos como fenómenos de La Niña que ya ha anunciado al IDEAM. Esto le permitirá a campesinos de escasos recursos que sus actividades ganaderas y agrícolas sean viables. Esperemos que se les construya principalmente en aquellos municipios que, de acuerdo a los estudios de vulnerabilidad por cambio climático tengan más riesgos de desabastecimiento en las épocas de verano. Para el desarrollo del proyecto se han priorizado inicialmente 25 municipios donde la obra ya está en marcha (Ráquira, Saboyá, Chiquinquirá, San Miguel de Sema, Caldas, Buenavista, Simijaca, Susa, Fúquene, Lenguazaque, Cucunubá, Carmen de Carupa, Villapinzón, Tibirita, Nocaima, La Peña, Útica, El Colegio, Cachipay, Quipile, Guayabal de Síquima, Vianí, Beltrán, Jerusalén y Nariño). Al parecer, se irán adelantando procesos para ir vinculando a los demás municipios del territorio. Algunos de los beneficios de los reservorios de agua son: Garantizar el acceso al agua para la agricultura, mitigar los efectos de la sequía, incentivar la sostenibilidad y la resiliencia en las comunidades agropecuarias, favorecer la producción local y proteger las fuentes de empleo que dependen de la agricultura.

Se espera que esta estrategia se desarrolle de acuerdo a la conservación que deberán firmar los propietarios de los predios, donde se comprometerán a permitir que la CAR siembre en sus predios entre 500 a mil árboles de diferentes especies. Los ciudadanos y en general los campesinos, deben tener la capacidad de adaptarse a esta nueva realidad del cambio climático, pero también avanzar en esa gran meta de sembrar cinco millones de árboles en Cundinamarca y Boyacá, y que ojalá sean estos dos los departamentos más verdes de Colombia, como es el anhelo de los millones de habitantes.